16 de junio de 2011

The Moon.

Sabía yo que hoy con la historia del eclipse lunar presente en mi cabeza, terminaría por caer en la trampa de oír "The Moon" de Cat Power. Ahora me arrepiento, posiblemente sea la canción que me ponga más triste al instante de escuchar un simple acorde. Tan suave, tan terriblemente triste y, como acabo de leer en un comentario del vídeo que enlazaré a continuación, tan mágica que incluso se convierte en una "stairway to heaven", y tanto afirmaré yo. Hoy he dormido una (muy) extensa siesta debido a la falta de sueño que arrastraba de la noche de ayer, pero tras despertar en lugar de ponerme a estudiar Inglés para el examen que mañana me espera, no me he resistido a subir a mi azotea y contemplar tal belleza fruto de la naturaleza. Me maravilla sobremanera estos fenómenos que, injustamente gratuitos, la naturaleza nos ofrece a todos y que tan poco valor le otorgamos en general. Me he sentado allí arriba sobre una manta junto a mi hermano de 7 años de la mano cogido y, tras intentarle explicar cómo se da un eclipse respondiendo a su pregunta (a lo que me respondió con un dulce "Ah"), cada uno con un auricular hemos escuchado la oportuna "Claire de Lune" del sin par Débussy. Todo lo placentero que diga ha resultado un momento así es poco. Cosas así son las que ofrecen las ganas por seguir que nos mueven el interior, las que dan sus necesarios sabor y color al día a día mundano que a veces nos vemos sometidos a vivir sin ser nuestra voluntad la que decida. Seguidamente bajó él a cenar, pero yo me quedé disfrutando no sólo del espectáculo lunar, sino también del estéticamente desaprovechado techo estrellado que cada noche se deja ver sobre nuestras cabezas. Así, tampoco aguanté la tentación de tenderme un poco, aprovechando a su vez el viento fresco inusual que corría, y tararear "the moon is not only beautiful... it's so far away..." para terminar por darme cuenta de que ya era hora de bajar y romper todo clímax conseguido ahí arriba, en mi azotea. Y creo que tras ello ya volví al mundo real. Así pues, ahí queda. Sigan disfrutando, si la melancolía de Cat Power lo permite, de The Moon.


31 de mayo de 2011

Conquer The World.

Ese momento en que la dulzura alcanza límites insospechados; estos te acosan y causan en ti incluso cierto grado de embriaguez, como la que causase un vaso de buen vino. Hace erizarte la piel y no tener otra alternativa que imaginarte un cielo azul, un sol que brille como nunca antes hubieses presenciado ante ti y un campo verde complementado por el color de las flores de todo tipo que sobre él se encuentran. También aparece a tu lado ese brazo del que anhelas un abrazo, esa mano de algodón hecha que aspiras entrelazar con tus dedos y esos ojos que desprenden motas de magia con cada pestañeo; haciendo con ello que tu estómago se vea sorprendido por la explosión del aleteo de mariposas. Querrá decir algo, supongo. Pero ya me preocuparé luego, cuando termine esta canción. Es demasiado bonita como para dejar pasar siquiera una nota de la misma.


"I have in mind to conquer the world by your side..."

25 de mayo de 2011

Maybe.

"Maybe you gonna dance with me,
maybe yes or maybe not.
Maybe but actually,
it doesn't really matter a lot.
Sorry, don't remember... Oops, I forgot!"

Como si de estupidez severa se tratara aceptas tú mismo tirarte a esa trampa de la que no podrás salir. Aceptas, te tiras, caes y cuando tu razón vuelve sobre sí ya es tarde para salir de ese agujero, que no tiene por qué ser negro, en el que te has metido, voluntariamente en un principio para más inri. Ahora me encuentro sumido en el mundo de la posibilidad, y consecuentemente en el de la ilusión que ésta provoca. Todos los ‘maybe’ y todos ‘would’ actualmente toman en mí su sentido más afirmativo y así lo hacen sentir a mi corazón. Y ahora no sé cómo enfrentarme a ellos y a su increíble poder para jugar con mi ánimo. Ni sé cómo predecir la veracidad de los mismos ni tampoco el porcentaje de las esperanzas que, no demasiado fundadas, guardo en mí. ¿Qué hacer ahora? Haré las mismas sigan creando la adrenalina que personalmente a mí me provocan, pero espero no terminar mal, de nuevo, en esta montaña rusa que sube y baja obligándome a seguir su ritmo sin tener en cuenta absolutamente para nada mi parecer al respecto. Mientras tanto seguiré oyendo la tan indecisa e ilusionada a la misma vez, como la mía, voz de Lena…


6 de abril de 2011

Morning.

Veo cada amanecer como una nueva oportunidad; cada mañana con la misma melancolía de saber que inevitablemente pasarán las horas y se consumirá la luz que la caracteriza. Ese maravilloso sentir del fresco humedecer en mis mejillas recién lavadas. El sol que nace cada día. Incansable, impasible. Lo diviso entre mis pestañas aún perezosas renaciendo y ofreciéndome la luz necesaria para afrontar todo aquello que se me presente hasta su ida en el ocaso. Y sabiamente, como un abuelo, enseñándome que no se debe parar, ni tomar el sentimiento de vencido. Siempre hay que seguir. Sea cual sea tu situación, momento, circunstancia o preocupación. La luz invade las calles, y las farolas cesan su leve luz anaranjada. A mí me gusta mirar entre las callejuelas, siempre diviso esas montañas repletas de olivos que rodean mi pueblo. Se hacen monótonas, pero por qué no bellas también. Se mantienen allí aisladas aunque constantes. Ellas también me dan lecciones, allá en la distancia, a pesar de su silencio. Pues no hay viento ni lluvia ni movimiento que las derribe. Mientras tanto, sigo andando, de no ser así terminaré con fama de poco cuerdo entre los que observen mi deleite. Si es que no la poseo ya. Mas, ¿acaso eso importa? No torceré mi camino y durante el mismo sigo saboreando las esencias, paladeos y perspectivas que la mañana me ofrece para comenzar un nuevo día. Debo concluir así, sin más demora. Ya terminó…


3 de abril de 2011

The Biggest Love.

¿Hay razones demasiado pesadas como para dejar pasar “el amor más grande”? Y, ¿por qué debería ser “el más grande” para mí? Pues porque ha sabido derrotar un kilómetro tras otro. Ha sabido encandilar a dos personas que aún conociendo la dificultad en algún momento pretendían superarla. Y yo, quizás haya momentos en los que no, pero en este preciso instante me siento un gran necio. Necio porque aún sin el sabor de tus besos, ni si éstos dirían en ese caso ‘Te quiero’, tengo la total certeza de poseer la curiosidad por saberlo. Creo que en verdad, no hay ni una sola razón para dejar pasar lo que se presupone, a través de tamaña distancia, como amor. Pero puede que el tiempo ya haya dictado sentencia impidiendo una marcha atrás… No lo sé. En realidad, no sé nada. Sólo puedo afirmar que cuando pulso el play, me invade cierto remordimiento horrible. Remordimiento por haberme permitido desaprovechar lo más grande delante de mí y un intenso deseo por matar la distancia y crear mi particular felicidad junto a ti. 



27 de marzo de 2011

Black Swan

"Chica virginal, pura y dulce atrapada en el cuerpo de un cisne. Ella quiere ser libre, pero sólo el amor puede romper el hechizo. Su deseo casi le es concedido en la figura de un príncipe, pero antes de que éste le declare su amor, su lujuriosa rival, el cisne negro, le engaña y le seduce. En su desolación, el cisne blanco se arroja desde un acantilado matándose, pero con la muerte encuentra la libertad."


Marca el reloj las cuatro de la madrugada y la cabeza no deja de dar vueltas. En ella se oculta las notas que constituyen “El Lago De Los Cisnes” de Tchaikovsky; el maquillaje, las plumas del vestido que se mueven al compás del cuerpo; las zapatillas de ballet y, entre otras cosas, el paladeo del éxito que aporta la acústica de los aplausos. Mis ojos se ven invadidos por la aflicción que las mismas lágrimas provocan. No es una película. Ni siquiera una simple merecedora de todo premio cinematográfico que exista. Es belleza en estado puro. Algo superior. Es la obsesión de cualquier humano. La obsesión por pretender la perfección de la obra; la obra de nuestra vida. La que día tras día, sin descanso entre bastidores, se nos ha obligado a interpretar. Hacemos el conato de danzar la música que nos es reproducida; eso sí, sin ensayo previo. Giramos, saltamos e inevitablemente caemos con según qué público y ópera. Pero no todo termina ahí, por supuesto. Tras la caída volvemos a erguirnos y somos capaces incluso de llegar al culmen. Ese culmen que ansiamos con cada despertar repetir. Ése desde el que rozar el cielo. Pero sin mayor alternativa debes aclarar tu preferencia, para saber de qué modo seguir. Vivir en la atmósfera que te causa la ambición de llegar a la más sublime perfección o, en cambio, decidirte por saltar a un vacío sin fondo a la vista y terminar con tanta ostentación. En tu mano está la decisión.

Black Swan.

21 de marzo de 2011

Everybody But Me

Mal empezamos si para publicar la segunda entrada en el blog tengo que hacer esperar casi un mes, ¿no? En fin, de nuevo vuelvo. Y lo hago con una canción que ya tiene varios años. Aun así me acaba de dar fuerte por ella. Tiene por título "Everybody But Me" y es de Lykke Li, la cual acaba de sacar nuevo disco (totalmente recomendable, todo sea dicho, aquí tenéis el enlace para escucharlo). La canción cuenta como la chica que la canta se siente ligeramente rara. Rara por no hacer lo que se supone que debiere hacer en según qué situaciones. 'Cuando todo el mundo baila, ella no quiere; cuando todo el mundo está bromeando, ella no quiere...' y así en muchas más circunstancias. Qué solución tuviese, supongo que no todos podemos encajar allá donde vamos... Además, que tire la primera piedra quien diga no haberse sentido apartado de toda persona a pesar de poder estar rodeado de ellas en algún momento de su vida. Es cuestión de saber valorar tu diferencia. Aprender la necesidad de aumentar tu egocentrismo y ver que no ser igual, o semejante, que el resto del mundo no te hace inferior. Incluso puede que te eleve sobre ellos, como quiera verse... Recomendada queda la citada canción. Y señalado que sentirse un poco "Everybody But Me" no es del todo, o nada, negativo. 
Smile.