Sabía yo que hoy con la historia del eclipse lunar presente en mi cabeza, terminaría por caer en la trampa de oír "The Moon" de Cat Power. Ahora me arrepiento, posiblemente sea la canción que me ponga más triste al instante de escuchar un simple acorde. Tan suave, tan terriblemente triste y, como acabo de leer en un comentario del vídeo que enlazaré a continuación, tan mágica que incluso se convierte en una "stairway to heaven", y tanto afirmaré yo. Hoy he dormido una (muy) extensa siesta debido a la falta de sueño que arrastraba de la noche de ayer, pero tras despertar en lugar de ponerme a estudiar Inglés para el examen que mañana me espera, no me he resistido a subir a mi azotea y contemplar tal belleza fruto de la naturaleza. Me maravilla sobremanera estos fenómenos que, injustamente gratuitos, la naturaleza nos ofrece a todos y que tan poco valor le otorgamos en general. Me he sentado allí arriba sobre una manta junto a mi hermano de 7 años de la mano cogido y, tras intentarle explicar cómo se da un eclipse respondiendo a su pregunta (a lo que me respondió con un dulce "Ah"), cada uno con un auricular hemos escuchado la oportuna "Claire de Lune" del sin par Débussy. Todo lo placentero que diga ha resultado un momento así es poco. Cosas así son las que ofrecen las ganas por seguir que nos mueven el interior, las que dan sus necesarios sabor y color al día a día mundano que a veces nos vemos sometidos a vivir sin ser nuestra voluntad la que decida. Seguidamente bajó él a cenar, pero yo me quedé disfrutando no sólo del espectáculo lunar, sino también del estéticamente desaprovechado techo estrellado que cada noche se deja ver sobre nuestras cabezas. Así, tampoco aguanté la tentación de tenderme un poco, aprovechando a su vez el viento fresco inusual que corría, y tararear "the moon is not only beautiful... it's so far away..." para terminar por darme cuenta de que ya era hora de bajar y romper todo clímax conseguido ahí arriba, en mi azotea. Y creo que tras ello ya volví al mundo real. Así pues, ahí queda. Sigan disfrutando, si la melancolía de Cat Power lo permite, de The Moon.
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