27 de marzo de 2011

Black Swan

"Chica virginal, pura y dulce atrapada en el cuerpo de un cisne. Ella quiere ser libre, pero sólo el amor puede romper el hechizo. Su deseo casi le es concedido en la figura de un príncipe, pero antes de que éste le declare su amor, su lujuriosa rival, el cisne negro, le engaña y le seduce. En su desolación, el cisne blanco se arroja desde un acantilado matándose, pero con la muerte encuentra la libertad."


Marca el reloj las cuatro de la madrugada y la cabeza no deja de dar vueltas. En ella se oculta las notas que constituyen “El Lago De Los Cisnes” de Tchaikovsky; el maquillaje, las plumas del vestido que se mueven al compás del cuerpo; las zapatillas de ballet y, entre otras cosas, el paladeo del éxito que aporta la acústica de los aplausos. Mis ojos se ven invadidos por la aflicción que las mismas lágrimas provocan. No es una película. Ni siquiera una simple merecedora de todo premio cinematográfico que exista. Es belleza en estado puro. Algo superior. Es la obsesión de cualquier humano. La obsesión por pretender la perfección de la obra; la obra de nuestra vida. La que día tras día, sin descanso entre bastidores, se nos ha obligado a interpretar. Hacemos el conato de danzar la música que nos es reproducida; eso sí, sin ensayo previo. Giramos, saltamos e inevitablemente caemos con según qué público y ópera. Pero no todo termina ahí, por supuesto. Tras la caída volvemos a erguirnos y somos capaces incluso de llegar al culmen. Ese culmen que ansiamos con cada despertar repetir. Ése desde el que rozar el cielo. Pero sin mayor alternativa debes aclarar tu preferencia, para saber de qué modo seguir. Vivir en la atmósfera que te causa la ambición de llegar a la más sublime perfección o, en cambio, decidirte por saltar a un vacío sin fondo a la vista y terminar con tanta ostentación. En tu mano está la decisión.

Black Swan.

21 de marzo de 2011

Everybody But Me

Mal empezamos si para publicar la segunda entrada en el blog tengo que hacer esperar casi un mes, ¿no? En fin, de nuevo vuelvo. Y lo hago con una canción que ya tiene varios años. Aun así me acaba de dar fuerte por ella. Tiene por título "Everybody But Me" y es de Lykke Li, la cual acaba de sacar nuevo disco (totalmente recomendable, todo sea dicho, aquí tenéis el enlace para escucharlo). La canción cuenta como la chica que la canta se siente ligeramente rara. Rara por no hacer lo que se supone que debiere hacer en según qué situaciones. 'Cuando todo el mundo baila, ella no quiere; cuando todo el mundo está bromeando, ella no quiere...' y así en muchas más circunstancias. Qué solución tuviese, supongo que no todos podemos encajar allá donde vamos... Además, que tire la primera piedra quien diga no haberse sentido apartado de toda persona a pesar de poder estar rodeado de ellas en algún momento de su vida. Es cuestión de saber valorar tu diferencia. Aprender la necesidad de aumentar tu egocentrismo y ver que no ser igual, o semejante, que el resto del mundo no te hace inferior. Incluso puede que te eleve sobre ellos, como quiera verse... Recomendada queda la citada canción. Y señalado que sentirse un poco "Everybody But Me" no es del todo, o nada, negativo. 
Smile.

26 de febrero de 2011

The beginning.

Hola (saludando sarcásticamente, claro). Con la firme intención de compartir música con todo aquel que acabe llegando a este rincón de la red, hacer públicos mis -espero no reiterados- pensamientos tormentosos en según qué circunstancias y reivindicar alguna que otra opinión sobre la actualidad, doy la bienvenida a éste, mi recién inaugurado blog. Inauguración dada precisamente hoy, tras muchos otros intentos de ello sin resultado decente alguno, que me ha vuelto a dar por escuchar "The Greatest" de Cat Power, ese disco sólo recomendado para aquellos que deseen una depresión instantánea (acompañada de una dosis de buena música, por supuesto). Digo yo también que nadie tiene la capacidad de estar sonriendo y feliz día tras día sin ningún momento de altibajo, ¿verdad? En fin, que ya recomendaré algún que otro tema de ese álbum cuando se me dé otra situación de bajón. Y espero que la susodicha no se dé hasta pasado un buen tiempo, y no por no desear recomendar canciones del citado disco. Por ahora, y para empezar con buen pie (o no), dejo la canción que da título a este blog,

"A Sarcastic Hello" - Anni B Sweet.